Muchos nos han enseñado la magia, desde el mítico Pelé hasta el malogrado Maradona, pensando en George Best para acabar admirando a Ronaldo, comprender la soberbia de Beckenbauer para quedar anonanado frente a la magia de Zinedine Zidane.
La historia que continúa es sabida por todos, por tanto nos centraremos en lo que más ha llamado la atención, ¿El Barça había caido por fin?
Es ahora, cuando los culés podemos decir con mucho orgullo que queremos pelear por aquello que nos han arrebatado. Es ahora cuando Frank Rijkaard nos ha vuelto a sorprender con un grato cambio de rumbo. De repente, como si ninguno lo esperasemos, aparece un Thierry Henry que de repente marca goles, abre impresionantes huecos y hace que la vida en la delantera culé sea más cómoda. Aparece un Lionel Messi que pide a gritos que lo vuelvan a comparar con Maradona, para certificar su asombroso parecido y, con letras mayúsculas destacar al mejor centrocampista español que hoy con todas las de la ley podemos encontrar: Andrés Iniesta.
Y a todo esto, esta magia nos ha hecho olvidar que hay un africano que a todos nos encanta, y está ansioso de levantar trofeos. Y un brasileño que da síntomas de querer ser la mejor versión de sí mismo bajo el amparo y cariño de "su gente", es decir, su vestuario.
Los culés yo creo que ya solo podemos decir que queremos más rivales, y si es posible de más entidad para seguir brindando a cualquier espectador el futbol que hay en las botas de los futbolistas blaugranas y al fin al cabo, aportar un poco de magia a este grato deporte llamado fútbol.
No hay comentarios:
Publicar un comentario